SITE
Text
Character information
| DATA | DATA |
|---|---|
| Nombre del OC | Elinor Ilaria Ellingsen |
| Nombre real del OC | Cha Yuhwa |
| Nombre real del FC | Xu Jiaqi |
| Edad | 23 |
| Nacionalidad | Noruega |
| Orientación sexual | Heterosexual |
| Pronombres | Femeninos |
| Ocupación | Estudiante |
| Título nobiliario | Condesa |
| Tipo de llama | Llama del cielo |
Extras
Elinor tiene un aspecto serio y normalmente su rostro es inexpresivo, por lo cual la gente duda en un principio acercarse a ella, sin embargo, es una chica muy dulce y amable.
Su personaje era conocido como la chica que cayó en la locura al perder a uno de sus más cercanos amigos.
Es la una de las candidatas para obtener el título de condesa en su familia.
No le gusta usar mucho su llama, pues detesta la idea de que fue creada para destruir.
Es muy buena con el arco pero inestable con su llama.
Personalida
Elinor es una amante de los gatos, cree que son demasiado adorables y ella ama las cosas adorables.
Le fascina coleccionar relojes y brújulas, sus diseños le parecen interesantes.
Los zorros son unos de sus animales preferidos, siente una gran conexión con ellos.
Adora las cosas dulces, su postre favorito es el chocolate negro en cualquier presentación.
Es una adicta a los libros de historia, pues los toma como sus chismes diarios.
Odia los tomates y el peperoni, probablemente preferiría morir de hambre antes de comerlos.
A pesar que le encanta los gatos, no le gusta el pelo que sueltan.
No tolera los espacios desordenados y apestosos, su olfato es tan sensible que podría descifrar cualquier esencia con solo olerla una sola vez.
No le gusta el chocolate blanco, cree que es una farsa.
Personas a las cuales les arrancaría el cabello sin dudarlo, es a las mentirosas y aprovechadas.
Familiares
Padre: Cadmus Bricrius Elingsen
Madre: Amirah Roshan Elingsen
Hermano mayor: Narcisse Lucelen Elingsen
Hermana menor: Silkee Rósín Elingsen
Hermano pequeño: Rhysand Remus Elingsen
Historia
Las gotas de sangre se esparcían por su cabeza, su vista nublosa observaba las siluetas distorsionadas; no podía creer que este era su fin. Imágenes de su vida se hacían presentes como ráfagas veloces, su frustración y enojo carcomían sus últimos minutos en aquel débil cuerpo tendido en la acera, sí tan solo hubiera sido más astuta y cuidadosa; nada de esto estuviera pasando. Exclamo en su mente una última petición; «vivir una vez más» si existía alguna deidad, deseaba que sus angustiadas plegarias llegaran a sus oídos; había trabajado tan duro para acabar muerta de esta forma. Su último aliento se desprendió de su cuerpo, su alma se había convertido en un navegante por los cielos en espera de ocupar un cuerpo.
…
—Elinor, por favor despierta. — Una suave voz inundo sus oídos, exaltada, abrió sus ojos de golpe; su campo de visión se inundó de un rostro lleno de lágrimas y vista cansada. Con un brusco movimiento, dio un salto al sentir a aquella mujer rodear con fuerza su adolorido cuerpo. —¡Ha despertado! — mencionaba con regocijo la extraña mujer.
—¿Quién es usted? —Se deslizaron esas palabras entre sus labios, no sabía qué demonios había ocurrido. —¿Por qué sigo viva? — Sus nervios se encontraban de punta, no estaba planeado que ella siguiera con vida después de aquel horrible suceso.
Los sollozos de la pálida mujer se filtraron por los odios de una confundida Yuhwa. Con brusquedad, rompió el abrazo y observó el rostro extrañamente familiar; sus ojos se abrieron de par en par al recordar aquella pálida fémina pues era nada más y nada menos que la condesa Amirah Roshan Elingsen, madre de Elinor Ilaria Ellingsen, la extra del juego que solo aparece una vez en la historia.
Se dirigió al gran espejo que se encontraba cerca de la cama, no quería pensar en suposiciones, lo comprobaría por ella misma. Observo su reflejo, incrédula; palmeo su rostro con manos temblorosas, no podía creer lo que sus ojos estaban presenciando, realmente era la extra del juego. Molesta por aquel hecho de ser alguien sin importancia en esta historia, decidida a cambiar eso; observó a la mujer que la miraba con temor, pues pensaba que su hija había perdido la cordura tras sus raras acciones.
Carraspeo un poco y regresó a cama, sentándose en ella mientras intentaba pensar en algo convincente para poder excusar sus extrañas razones.
—Lamento mi extraño comportamiento, madre; tuve una pequeña pesadilla en mi estado de sueño y se sintió tan real que por unos minutos realmente pensé que había sucedido. — Con voz temblorosa, soltó aquellas palabras, seguido de pequeños sollozos y lágrimas que dejo caer sobre su rostro. Sí en ese momento se encontrará en una película, probablemente Yuhwa hubiera ganado como mejor actriz ante tal interpretación.
—Entiendo, tu conmoción fue tan grande que pensé que habías perdido nuevamente la cabeza. — Acerco su mano hacia el rostro de la que ahora sería su madre y limpio las lágrimas de esta, sonriéndole como imaginaba que aquella gran mancha sonreiría.
—No, madre, su hija se encuentra con buena salud.
Desde ese día, tomo la decisión de vivir como Elinor, la gran mancha de la fiesta del té que accidentalmente derramo té en la protagonista; sin embargo, Yuhwa no dejaría que eso pasara, trataría de destacar en todo lo posible, no aceptaría el hecho de ser un extra en esta vida también.




